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Cómo empezar a licitar: primeros pasos para acceder a la contratación pública

Por:Icela MartinGanar licitaciones
Cómo empezar a licitar: guía de iniciación paso a paso

Presentarse por primera vez a una licitación pública genera una mezcla de expectación y desorientación en muchas empresas. El mercado público español mueve más de 140.000 millones de euros al año, pero acceder a él exige entender un lenguaje, unos procedimientos y unos requisitos que no se parecen a los de la venta comercial tradicional en el sector privado. La buena noticia es que el proceso, una vez desglosado en sus componentes, es perfectamente abordable para cualquier empresa que dedique el tiempo necesario a prepararse.

Este artículo recorre los pasos concretos que debe seguir una empresa que nunca ha licitado antes: qué requisitos debe cumplir, qué documentación necesita tener lista, cómo identificar la primera oportunidad adecuada y qué errores evitar en los primeros procesos. No es una guía sobre cómo ganar una licitación compleja: es la base sobre la que se construye cualquier estrategia de crecimiento en el mercado público.


Requisitos previos: qué necesita una empresa para poder licitar

Antes de buscar la primera licitación, conviene verificar que la empresa cumple los requisitos generales de aptitud que exige la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público (LCSP) para poder contratar con el sector público. El primero es la capacidad de obrar: la empresa debe estar legalmente constituida, con su objeto social vigente y comprendiendo las actividades relacionadas con el contrato al que se quiere presentar. Una empresa recién constituida puede licitar desde el primer día, siempre que su objeto social sea compatible con el contrato.

El segundo requisito es no estar incursa en ninguna de las prohibiciones de contratar del artículo 71 LCSP: no tener deudas tributarias o con la Seguridad Social, no haber sido sancionada por determinadas infracciones graves, y no estar en situación de insolvencia declarada judicialmente, entre otros supuestos. Este requisito se acredita mediante declaración responsable en la mayoría de procedimientos, sin necesidad de aportar certificados en el momento de presentar la oferta.

Habilitación profesional y clasificación empresarial

El tercer requisito, que solo aplica a determinados sectores, es la habilitación profesional específica: licencias sanitarias para productos farmacéuticos, autorizaciones de empresa de seguridad para servicios de vigilancia, inscripción en registros industriales para instalaciones eléctricas o de gas. Si el sector de actividad de la empresa requiere una habilitación específica, debe obtenerse antes de presentarse a licitaciones de ese ámbito, no durante el proceso de preparación de la oferta.

En contratos de obras y de determinados servicios de cuantía elevada, puede exigirse además la clasificación empresarial, un sistema de acreditación previa gestionado por la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado que sustituye a la acreditación individualizada de solvencia. Para la mayoría de contratos de servicios y suministros, sin embargo, la solvencia se acredita directamente en cada procedimiento sin necesidad de clasificación previa, lo que facilita el acceso de empresas que empiezan a licitar.

La firma electrónica: el requisito técnico imprescindible

Antes de poder presentar cualquier oferta electrónica, que es la forma obligatoria de presentación en prácticamente todos los procedimientos desde la entrada en vigor plena de la contratación electrónica, la empresa necesita disponer de un certificado de firma electrónica reconocida. Este certificado identifica de forma inequívoca al representante legal de la empresa y permite firmar digitalmente los documentos de la oferta con la misma validez jurídica que una firma manuscrita.

Los certificados más habituales son el certificado de representante de persona jurídica emitido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), o certificados equivalentes emitidos por otras entidades de certificación reconocidas conforme al Reglamento (UE) 910/2014, eIDAS. La obtención de este certificado requiere una gestión presencial o mediante videoconferencia certificada, y el trámite puede tardar entre varios días y un par de semanas, por lo que conviene iniciarlo con antelación suficiente antes de que surja la primera oportunidad de licitación.

Registro en las plataformas de contratación

Con el certificado de firma electrónica en mano, el siguiente paso técnico es registrarse en las plataformas de contratación relevantes. La Plataforma de Contratación del Sector Público (PLACSP) es el punto de acceso principal para las licitaciones de la Administración General del Estado, y el registro permite acceder a la funcionalidad de presentación electrónica de ofertas. Si la empresa opera en una comunidad autónoma con plataforma propia, es necesario registrarse también en esa plataforma específica para poder presentar ofertas a los órganos autonómicos.

Cómo identificar la primera licitación adecuada

El error más frecuente de las empresas que empiezan a licitar es intentar abarcar demasiado desde el principio. Presentarse a la primera licitación que aparece, sin haber evaluado si encaja realmente con la capacidad de la empresa, es una forma segura de invertir tiempo en una oferta que probablemente no será competitiva. La estrategia más eficaz para empezar es identificar licitaciones de importe moderado, en el sector de actividad exacto de la empresa y con requisitos de solvencia que la empresa pueda acreditar sin dificultad.

Los códigos CPV son la herramienta clave para esta identificación inicial. El Vocabulario Común de Contratos Públicos clasifica cada licitación según el objeto exacto del contrato, lo que permite filtrar entre las decenas de miles de licitaciones activas y encontrar únicamente las relevantes para el sector de actividad de la empresa. La guía sobre códigos CPV y cómo buscar licitaciones explica cómo identificar los códigos correctos para cada tipo de negocio; Tendios permite además configurar el seguimiento de esos códigos con alertas personalizadas para no depender de la búsqueda manual.

Los procedimientos más accesibles para empezar

Para una empresa sin historial previo en el mercado público, los contratos menores y el procedimiento abierto simplificado abreviado son los puntos de entrada más accesibles. Los contratos menores, de cuantía reducida, tienen requisitos de solvencia mínimos y una tramitación ágil. El procedimiento abierto simplificado abreviado, para contratos de hasta 80.000 euros en servicios y suministros, exige menos documentación que el procedimiento abierto ordinario y tiene plazos más cortos. Estos procedimientos permiten a una empresa nueva construir el primer historial de ejecución sin necesidad de competir directamente en contratos de gran envergadura.

Documentación básica que hay que tener preparada de antemano

Presentarse a una licitación exige aportar una cantidad significativa de documentación, y tenerla preparada de antemano ahorra tiempo crítico cuando surge una oportunidad con plazo ajustado. La documentación administrativa básica incluye la escritura de constitución de la empresa, el poder de representación del firmante, el certificado de estar al corriente de obligaciones tributarias y con la Seguridad Social, y la declaración responsable de no estar incurso en prohibición de contratar.

En la mayoría de procedimientos actuales, gran parte de esta acreditación se sustituye por el Documento Europeo Único de Contratación (DEUC), una declaración responsable normalizada a nivel europeo que permite a la empresa autodeclarar que cumple los requisitos, aplazando la verificación documental completa al momento en que resulte propuesta como adjudicataria. Familiarizarse con la cumplimentación del DEUC antes de la primera oportunidad reduce significativamente el tiempo de preparación de la oferta; la guía sobre qué es el DEUC y cómo cumplimentarlo detalla campo a campo cómo rellenarlo correctamente.

La solvencia económica y técnica

El requisito que genera más dudas a las empresas que empiezan es la acreditación de solvencia. La solvencia económica y financiera se acredita habitualmente mediante el volumen de negocio de los últimos ejercicios; la solvencia técnica, mediante la relación de contratos similares ejecutados en el pasado. El artículo 90.1.a) LCSP admite como regla general que esos contratos de referencia tengan como destinatario tanto entidades públicas como privadas, por lo que la experiencia en contratos privados de naturaleza similar es válida salvo que el pliego la restrinja expresamente. Cuando la empresa no reúne toda la solvencia exigida por sí sola, la integración con medios de terceros o la constitución de una unión temporal de empresas con otro operador son las alternativas legalmente previstas.

El primer análisis del pliego: qué mirar antes de decidir presentarse

Una vez identificada una licitación potencialmente adecuada, el siguiente paso es leer el pliego con atención antes de decidir si presentarse. El pliego de cláusulas administrativas particulares (PCAP) regula los aspectos procedimentales: plazos, requisitos de solvencia, criterios de adjudicación y su ponderación, documentación exigida y condiciones especiales de ejecución. El pliego de prescripciones técnicas (PPT) describe el objeto del contrato con el detalle técnico necesario para preparar la oferta.

Para una empresa que empieza, el elemento más importante a verificar es si cumple con los requisitos de solvencia exigidos y si el objeto del contrato coincide realmente con su actividad y capacidad. Presentarse a un contrato para el que no se cumplen requisitos objetivos supone perder tiempo de preparación sin ninguna posibilidad real de éxito. Verificar también los criterios de adjudicación: si el precio tiene un peso muy elevado, la competitividad dependerá principalmente de la estructura de costes de la empresa; si predominan los criterios técnicos, la calidad de la propuesta será determinante.

Cuándo pedir aclaraciones al pliego

Si tras la lectura del pliego quedan dudas sobre requisitos, plazos o el alcance exacto de la prestación, el mecanismo de aclaraciones al pliego permite dirigir preguntas por escrito al órgano de contratación antes de presentar la oferta. Este mecanismo, disponible en la mayoría de procedimientos con un plazo determinado antes del cierre de presentación de ofertas, es una herramienta infrautilizada por las empresas que empiezan a licitar, que a menudo prefieren no preguntar por temor a parecer poco preparadas. En realidad, las aclaraciones son una vía legítima y frecuentemente utilizada que puede evitar errores costosos en la interpretación del pliego.

Errores frecuentes al empezar a licitar

El primer error habitual es subestimar el tiempo de preparación de la primera oferta. Empresas que están acostumbradas a procesos comerciales ágiles en el sector privado se sorprenden de la cantidad de documentación y del nivel de detalle que exige incluso una licitación de importe moderado. Reservar tiempo suficiente, con margen sobre el plazo límite, es fundamental para evitar errores de última hora que pueden determinar la exclusión.

El segundo error es la contaminación de la oferta, esto es, incluir información sobre el precio en el sobre o archivo que contiene la documentación técnica sujeta a criterios de juicio de valor. Este defecto determina la exclusión automática del procedimiento, independientemente de la calidad de la propuesta, y es un error especialmente frecuente en las primeras presentaciones porque los sistemas de sobres electrónicos requieren organizar cuidadosamente los documentos según cada criterio de valoración.

Descartar oportunidades sin analizarlas correctamente

El tercer error, más sutil, es descartar oportunidades relevantes por no saber leer correctamente los requisitos del pliego, o al contrario, presentarse a contratos que claramente exceden la capacidad real de la empresa por no haber hecho un análisis de viabilidad previo. El análisis de viabilidad, conocido en el sector como análisis go/no-go, consiste en verificar de forma sistemática si el contrato encaja con la capacidad, el interés estratégico y el margen económico esperado de la empresa antes de comprometer recursos en preparar la oferta completa. Herramientas como Tendios facilitan este análisis inicial permitiendo comparar automáticamente los requisitos del pliego con el perfil de la empresa y acceder al historial de adjudicaciones del órgano contratante, lo que ayuda a calibrar con más información si vale la pena presentarse.


Preguntas frecuentes sobre cómo empezar a licitar

¿Puede una empresa recién constituida presentarse a licitaciones públicas?

Sí, no existe un requisito de antigüedad mínima en la LCSP para poder licitar. Una empresa recién constituida puede presentarse siempre que cumpla los requisitos generales de capacidad y no incurra en prohibiciones de contratar. La dificultad práctica suele estar en la acreditación de solvencia técnica, ya que sin historial de contratos ejecutados es más difícil demostrar experiencia; en esos casos, la experiencia del equipo directivo o técnico y los contratos ejecutados en el sector privado pueden ser válidos si el pliego no restringe esta posibilidad.

¿Cuánto tiempo se tarda en obtener el certificado de firma electrónica necesario para licitar?

El plazo varía según la entidad emisora y el método de acreditación de identidad elegido, pero habitualmente oscila entre varios días y dos semanas. Es recomendable iniciar este trámite con antelación, antes de que surja la primera oportunidad de licitación, para no perder plazos de presentación por no disponer del certificado a tiempo.

¿Es obligatorio tener clasificación empresarial para empezar a licitar?

No, en la mayoría de los casos. La clasificación empresarial solo es exigible en contratos de obras que superen determinados umbrales y en algunos contratos de servicios específicos. La mayoría de contratos de servicios y suministros se rigen por el sistema de solvencia libre, en el que la empresa acredita su capacidad directamente en cada procedimiento sin necesidad de una clasificación previa.

¿Qué contrato es más adecuado para presentarse por primera vez?

Los contratos menores y los procedimientos abiertos simplificados abreviados son los más accesibles para empresas sin historial previo, por sus requisitos de solvencia reducidos y su tramitación más ágil. Es recomendable elegir además un contrato cuyo objeto coincida exactamente con la actividad principal de la empresa y cuyo importe sea proporcional a su capacidad, para maximizar las probabilidades de una primera experiencia positiva.


Conclusiones sobre cómo empezar a licitar

Empezar a licitar con la administración pública requiere una preparación previa que va más allá de encontrar una oportunidad interesante: certificado de firma electrónica, registro en las plataformas relevantes, verificación de los requisitos de capacidad y solvencia, y familiarización con la documentación básica que se repite en la mayoría de procedimientos. Ninguno de estos pasos es complejo por separado, pero conviene resolverlos antes de que surja la primera oportunidad real, no durante el plazo de presentación de la oferta.

La estrategia más razonable para una empresa que empieza es elegir contratos de importe moderado, en su sector exacto de actividad y con requisitos de solvencia que pueda acreditar sin dificultad, para construir un primer historial de ejecución que sirva de base para optar a contratos de mayor envergadura en el futuro. El análisis cuidadoso de cada oportunidad antes de comprometer recursos en la preparación de la oferta es la práctica que más diferencia a las empresas que consolidan su presencia en el mercado público de las que abandonan tras una primera experiencia frustrante.

Icela Martin

Icela Martin

Legal Copywriter • Contratación Publica